Visionando el futuro de la educación

Visionando el futuro de la educación


“No podemos avanzar hacia el futuro sin antes hacer una limpieza profunda, sin antes atender esos problemas que hemos pasado por alto y que venimos arrastrando desde hace mucho tiempo, haciendo que el camino sea más pesado pues avanzamos con un gran peso en nuestras espaldas”.

“…Cuando hablamos del futuro normalmente hacemos trampa, miramos adelante ignorando lo que tenemos detrás. Intentamos anticiparnos al futuro haciendo predicciones que, comúnmente, idealizan el futuro de tal manera que nos hace pensar que ´vale la pena abandonarlo todo, hasta el presente´, advierte Andrés García Barrios en su más reciente entrega de Lecturas para la Educación en la que, precisamente, escribe sobre el pensamiento complejo del filósofo francés Edgar Morin. “… Pero sin una estrategia a futuro, lo innovador ´corre el riesgo de volverse rutina de tal forma que las cosas, a fuerza de renovarse, acaban por permanecer siempre igual´”.

Con estas reflexiones de fondo, me basta decir que si algo hemos aprendido en estos últimos dos años es la absoluta imprevisibilidad del futuro. Esto no significa que no podamos planear, visualizar y preparar el terreno (hacer espacio) para los años que están por venir, solo hay que ´evitar ciertas trampas´ (Karina Fuerte, 2021), con tendencias que fueron aceleradas por la pandemia, y por la revolución digital … y entonces, … ¿Cómo está cambiando la educación con una visión de presente y de futuro próximo?

El informe Horizon de Educause 2022 destaca las tendencias de la enseñanza y el aprendizaje, identificando siete tecnologías y prácticas clave para la planificación futura de las instituciones de enseñanza superior. Todas son clave para construir una ruta de aprendizaje que vaya a la consecución de competencias del siglo XXI. Me enfocaré en algunas.

En primer lugar, está la inteligencia artificial y el machine learning, haciéndose presente en los ambientes de la enseñanza-aprendizaje en la educación (sistemas de gestión del aprendizaje, evaluación, analítica de aprendizaje, productividad, servicios de biblioteca, admisiones, etc.). La segunda hace referencia a los recursos educativos abiertos. A medida que los cursos se trasladan rápidamente a Internet, los profesores y los estudiantes recurren a materiales digitales gratuitos o de bajo costo y de fácil acceso desde cualquier lugar y dispositivo.

Entre ellos, se puede contemplar el blockchain, plataforma que permite gestionar datos y compartir contenido, o la realidad virtual que facilita el aprendizaje a través de un avatar. Como tercera práctica está el análisis de aprendizaje y aulas colaborativas, quizá la más importante desde el punto de vista pedagógico. Desde el enfoque constructivista de la educación actual, se trata de involucrar mucho más al estudiante en su proceso de aprendizaje.

Utilizar la analítica del aprendizaje para comprender e interpretar mejor las necesidades y los desafíos individuales de los estudiantes es fundamental para favorecer la experiencia del estudiante. A lo cual se le suma el fortalecimiento del aprendizaje colaborativo como metodología para que el estudiante desarrolle autonomía en el aprendizaje y empatía con su entorno.

Otra de las prácticas que resalta es el modelo híbrido de aprendizaje. La pandemia impulsó la transición de los modelos de aprendizaje entre lo tradicional o presencial y lo virtual, llevando a las instituciones y actores a la creatividad, desarrollando nuevos esquemas de cursos permeados por la tecnología, y adaptando prácticas e incluso transformando los ambientes de aprendizajes. Lo anterior requiere también reconocer la importancia de adherirse a los estándares de calidad para mejorar la experiencia de aprendizaje en híbrido.

Sin lugar a duda, existe una aceleración marcada en la digitalización, y los expertos ven cambios muy profundos en las siguientes décadas: “Desde los procesos administrativos hasta el aprendizaje y la enseñanza serán moldeados profundamente por el cambio tecnológico”.

Por ello, siempre debemos estar al tanto, actualizados de las tendencias y prácticas que marcan la pauta en materia de educación superior, y en tener la capacidad de adaptarnos, reformarnos y reimaginarnos en la realidad de nuestras Instituciones de Educación Superior, con flexibilidad y resiliencia, para responder, con oportunidad, calidad y pertinencia, a nuestros grupos de interés, estando a la altura de los desafíos de hoy, que construyen el futuro, el mañana.



Tomado de La República

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