Mujeres y educación superior: avances y brechas de género en el acceso a la universidad – Educación – Vida


Hace unos días el Ministerio de Educación revelaba los datos relacionados con la matrícula en la educación superior en Colombia para el año 2022. Las cifras confirmaron una realidad para el sector: las mujeres son las que más ingresan y permanecen en las universidades e instituciones técnicas y tecnológicas.

A simple vista puede ser interpretado como una ventaja o un avance en materia de equidad de género, pero lo cierto es que existen brechas que persisten más allá de los números globales, como el hecho de que haya disciplinas que permanecen como predominantemente masculinas, o que las mujeres son minoría en las carreras que garantizan un mayor retorno económico durante la etapa laboral.

Concretamente, las cifras del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (Snies) muestran que para el 2022 (las últimas cifras reveladas), las mujeres representaron el 53,4 por ciento de las matrículas en todos los niveles de educación superior, incluyendo pregrados y posgrados, con 1’318.019 personas matriculadas. Esto representa 169.810 más estudiantes mujeres que los 1’148.209 hombres, que representan el 46,6 por ciento.

No se trata de números que sean nuevos para el sector, aunque sí es la diferencia más amplia, convirtiéndose 2022 en el año en que más mujeres se matricularon y en el que más ventaja les sacan a los hombres. De hecho, si se hace un seguimiento hasta el año 2010, es posible notar que de manera ininterrumpida el sexo femenino ha dominado este indicador.

Pero no solo eso, sino que, además, el crecimiento de las matrículas de mujeres ha sido significativo si se compara con los números de hace 10 años (2013), cuando se registró una cifra de 1’103.197 féminas en la educación superior. Es decir, en la última década este número subió en 214.822.

En ese mismo orden, la tasa de cobertura en educación superior también muestra una tendencia favorable para las mujeres, reflejando uno de los avances más importantes en materia de equidad de género en Colombia.

Así lo explica el Ministerio de Educación en una respuesta enviada a este diario: “Desde 1934, año en que se permitió el ingreso de las mujeres a la educación universitaria, hasta hoy, la victoria por el derecho igualitario a la educación es contundente”.

Porque la cobertura bruta en educación superior por sexo muestra que en las mujeres es del 58,3 por ciento (casi seis de cada diez mujeres), mientras que en los hombres es de apenas que el 49,7 por ciento, casi nueve puntos porcentuales (p. p.) de diferencia, un número significativamente mayor que los 2,8 p. p. de 2010.

“Es innegable que el avance en equidad de género en el acceso a la educación superior en el país ha sido muy notorio. Sin embargo, no podemos perder de vista que en detalle las cosas no son tan positivas. Las mujeres siguen siendo marginadas en algunas áreas del conocimiento, y al salir a la vida laboral sigue persistiendo una enorme brecha salarial, por más preparadas que estén”, sostiene Roberta Martínez, investigadora en asuntos de género.

De hecho, según el informe de ‘Brecha salarial de género en Colombia’ publicado por el Dane, en 2021 “si bien tanto para hombres como para mujeres el ingreso laboral promedio mensual aumenta con el nivel educativo, entre el grupo que no cuenta con ningún estudio las mujeres fueron las más castigadas, con una brecha de ingreso laboral del 39,3 por ciento, lo que significa que mientras los hombres sin ningún estudio ganaban 100 pesos, las mujeres ganaban 60,7 pesos”.

A medida que mejora el nivel educativo la brecha se hace más corta, pero permanece, por lo que los hombres en el país suelen ganar más que las mujeres.

Brechas de género

Por lo general, en lo relacionado con los indicadores de acceso y permanencia, el género femenino sale mejor librado. Tal es el caso de la deserción universitaria (que en ellas es del 7,3 por ciento frente al 8,9 de ellos) o en el número de personas graduadas (en 2021 se graduaron 297.225 de ellas frente a los 227.758 de ellos).

Pero todavía existen algunos lunares, como es el caso de las matrículas según el nivel de formación. Y si bien ellas lideran en las matrículas de casi todos los niveles (técnico, tecnológico, universitario, especialización y maestría), son los hombres los que dominan, y por mucho, en los doctorados, con el 58,5 por ciento de las matrículas, 17 p. p. por encima del 41,5 por ciento de las mujeres.

Pero hay algo que preocupa aún más y es el hecho de que persiste la tendencia de carreras predominantemente masculinas y femeninas, con el resultado de que a menudo ellas terminan estudiando programas con un menor retorno económico que ellos. Por ejemplo, si bien en el área de conocimiento de Ciencias de la Salud las mujeres matriculadas fueron 126.384 y en los hombres 57.479, ellas fueron mayoría en carreras como Nutrición y Dietética, Enfermería y Optometría, mientras que medicina predominaron los hombres.

Y esto pasa en otras áreas del conocimiento. Mientras las carreras preferidas de las mujeres, según los datos del Snies, son Nutrición y dietética, Sociología, Trabajo Social y afines, Terapias, Bacteriología, Salud Pública, Optometría, Programas asociados a bellas artes, Comunicación Social y Periodismo, Lenguas Modernas y Literatura y Lingüística; las de los hombres son Ingeniería Mecánica, Formación militar o policial, Educación Física y Recreación, Física, Filosofía y Teología, Ingeniería de Minas, Metalurgia, Zootecnia, Ingeniería Industrial, y Otras ingenierías.

Esto muestra que carreras que suelen generar buenos ingresos (según cifras del Dane), como las ingenierías, suelen tener más hombres, en comparación con programas con menor retorno económico como las Ciencias Sociales, Artes y Humanidades, donde dominan las mujeres.

Según el Snies, las carreras donde esta brecha de género es más grande y persiste una mayor tendencia masculina son Ingeniería Mecánica (brecha de 82,26 p. p.), Ingeniería Eléctrica (78,4 p.p.), Ingeniería Electrónica (72,8 p. p.), Formación relacionada con el campo militar (58,98 p. p.), Educación Física y recreación (51,78 p. p.), Ingeniería de Sistemas (50,94 p. p.) y Física (49,08 p. p.).

Otro punto en donde las mujeres siguen rezagadas es en el de la docencia. Y aunque son las que más estudian carreras relacionadas con pedagogía y licenciatura, así como posgrados y maestrías, el número de profesoras en la educación superior parece no corresponderse.

De los 161.159 profesores que hay en el sector, apenas 65.007 son mujeres (el 40,3 por ciento), mientras que los hombres son 96.152 (el 59,7 por ciento), casi 20 puntos de diferencia.

Esta disparidad continúa siendo muy alta, sostiene Martínez, pese a que el Ministerio de Educación destaca que sí ha habido importantes avances en esta materia: “Entre 2012 y 2021, el número de mujeres dedicadas a la docencia en las IES oficiales se incrementó en un 77 por ciento, pasando de 16.891 a 29.903 docentes. En el sector privado, esta cifra ascendió en un 34 por ciento, pasando de registrar 23.838 mujeres en 2012 a 32.110 en 2021”.

Mayor equidad

De acuerdo con la investigadora Martínez, los avances en materia de género en el sector de la educación superior del país son un tema de aplaudir. “No obstante, todavía son muchos los desafíos, algunos de ellos persistentes por medio de una visión de disciplinas para hombres y para mujeres. Esto ha limitado el potencial de muchas de estudiar una carrera, por ejemplo, en ciencias aplicadas, brindando una visión diferente a ese campo del conocimiento”, señaló.

Y agregó: “A esto se suma la brecha salarial. No debería ocurrir que el género sea un determinante del ingreso en personas con el mismo nivel formativo. Esto claramente influye en términos de calidad de vida”.

Opinión similar es la de Gloria Zapata, profesora colombiana de Estudios de Género en la Universidad Nacional de México (Unam), quien además ve con preocupación la presencia femenina en los ámbitos académicos: “¿Por qué si son las más formadas, ellas no dominan la docencia en niveles superiores, como sí ocurre en primera infancia o en primaria? Debemos preguntarnos qué está pasando desde la academia para privilegiar, con una enorme brecha, la docencia masculina sobre la femenina. Eso lo vemos también en las rectorías. Aunque tenemos rectoras en universidades como los Andes, la Nacional o Eafit, en el grueso de las instituciones de educación superior parece ignorar a las mujeres”.

REDACCIÓN EDUCACIÓN



Tomado de el Tiempo.com

{{ reviewsTotal }}{{ options.labels.singularReviewCountLabel }}
{{ reviewsTotal }}{{ options.labels.pluralReviewCountLabel }}
{{ options.labels.newReviewButton }}
{{ userData.canReview.message }}

Contrario a las privadas, universidades públicas apoyan proyecto educativo del Gobierno – Educación – Vida

¿Quiere estudiar en España? Universidades de ese país harán feria educativa en Colombia – Educación – Vida

ExpoExterior: Feria para estudiar en el exterior se lleva a cabo este 23 de septiembre – Educación – Vida