Los pecados del PAE: ¿por qué 240.000 niños están sin alimentación escolar? – Educación – Vida

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Al menos 240.000 niños hoy no reciben alimentación escolar y otros 218.000 podrían dejarlo de hacer a partir de la próxima semana. Este es el difícil panorama de un Programa de Alimentación Escolar (PAE)

Así lo evidencia un informe de la Contraloría General de la República, el cual detalla una situación que puede considerarse desalentadora, en especial en un país en donde el refrigerio del PAE puede ser el único alimento que consumen al día muchos niños.

No es un problema menor. Sin contar las suspensiones del servicio, hoy el PAE es entregado a 5,4 millones de niños niñas y adolescentes, con un presupuesto que para 2023 fue de 1,3 billones de pesos (sin contar lo que las alcaldías y gobernaciones aportan). Pese a ello, todavía se vienen presentando casos de regiones en las que luego de tres meses de haber iniciado el calendario escolar, los niños ya pasaron la tercera parte del mismo sin probar alimento alguno del programa. En otros casos, el servicio se ha suspendido de un momento a otro por problemas contractuales.

Y llama la atención que esto se da especialmente en regiones donde los indicadores de calidad educativa son bajos, mientras que el abandono escolar, la pobreza e incluso el hambre y la desnutrición, son más habituales.

Todos estos son problemas de vieja data que, pese a que han tenido una mejora sustancial en los últimos años, siguen siendo pan de cada día. ¿Pero por qué?

Falta de planificación, el principal pecado del PAE

“El PAE se ejecuta de manera descentralizada, y está a cargo de las entidades territoriales certificadas (ETC), es decir, las respectivas secretarías de educación”, explica a EL TIEMPO Luis Fernando Correa, director de la Unidad de Alimentos para Aprender (UApA), la entidad encargada de hacer seguimiento a la ejecución del PAE en el territorio nacional.

Mientras algunas secretarías inician el PAE a tiempo, otras presentan serias dificultades de falta de planificación para conseguir las pólizas, operadores idóneos,  la logística y firmar contratos

Esa naturaleza misma del programa, la descentralización, si bien ha sido beneficiosa para que cada entidad ejecute el PAE de acuerdo a sus necesidades y disponibilidad de alimentos propios de la región, ha ocasionado, por otro lado, que la contratación sea desigual. Mientras algunas secretarías como la de Bogotá, suelen iniciar la alimentación escolar a tiempo, otras presentan serias dificultades de falta de planificación, para conseguir las pólizas, los operadores idóneos, cuadrar la logística y, en fin, firmar y ejecutar los contratos.

De acuerdo con el informe de la Contraloría, hoy son dos los casos más alarmantes: Yopal y Buenaventura. En la primera, la totalidad de los 60.648 niños que cubre el PAE no han recibido alimentos este año porque no se ha firmado el contrato. En el caso del segundo, el mismo problema afecta a unos 45.000 estudiantes, el 70 por ciento del total del municipio.

“Las dificultades en Buenaventura han sido un tema doloroso. Llevamos varias semanas acompañando de manera cercana a la entidad territorial. Tienen algunas dificultades respecto a las pólizas, pero confiamos que con sus gestiones en los próximos días tengan suscrito su contrato, lo que sería una muy buena noticia”, explica Correa.

Y agrega: “En relación con Yopal, ya está suscrito un contrato. La operación iba a empezar esta semana, pero un problema logístico los hizo aplazar la entrada en funcionamiento una semana más, y está planeada para el martes 2 de mayo”.

Pero quizá el más preocupante de todos estos casos es el de Magdalena, donde actualmente 138.621 niños del departamento hoy no reciben alimentos luego de que la Gobernación suspendiera el servicio.

Este caso es particular, porque el PAE se entregó hasta el 21 de marzo, cuando culminó el contrato suscrito para la vigencia de 2022. La idea era que en los primeros meses del año se adelantara la contratación para la vigencia 2023, para la cual la entidad ya tenía su asignación presupuestal de 18.992 millones de pesos.

Pero a pesar de la inminencia de la situación actual, a la fecha no se tiene certeza de cuándo se hará la contratación.

Lo de Magdalena no es algo nuevo. De hecho, el contrato vencido que debió cubrir todo 2022 entró en operación recién en el mes de octubre.

Luis Fernando Correa, director de la Unidad Especial de Alimentación Escolar – Alimentos para Aprender.

Foto:

Ministerio de ]Salud

En algunas regiones la cobertura actual es parcial, como en Antioquia, Boyacá, Córdoba, La Guajira (con 23.410 menores afectados en una región donde la desnutrición y el hambre es un problema recurrente) y Vaupés. En otras seis (Chocó, Córdoba, Neiva, Girón, Sincelejo y Vichada) la otra semana los contratos actuales vencen, poniendo en riesgo de no recibir alimentación a 218.000 niños, niñas y adolescentes.

Al respecto, Alexandra Rodríguez, Delegada para la Participación Ciudadana de la Contraloría, señaló: “Desde la Contraloría General de la República, hemos venido realizando múltiples llamados de atención sobre los principios de planeación que se tienen que abordar en la contratación del PAE en el territorio nacional a aquellas Entidades Territoriales Certificadas que ejecutan el PAE, para que no se llegue a una suspensión y, por el contrario, con la debida planeación se garantice el servicio durante todo calendario académico, desde el primer día, sin interrupción, como se determina en la Ley 2167 de 2021”.

Y es que de acuerdo con Correa, muchas veces no se trata de falta de dinero, el cual ya está en las arcas de las entidades territoriales. “En la mayoría de los casos -explica- vemos que se trata más de problemas contractuales que de falta de recursos, como ocurre en Magdalena. En Boyacá, Antioquia y Chocó también ocurre igual. En unos cuantos casos el problema sí es la financiación, aunque ya hicimos la asignación presupuestal del año, entre otras cosas porque efectivamente se han disparado los precios por la inflación y esto ha hecho que el dinero sea insuficiente para la contratación. Esperamos garantizar los recursos que permitan atender esta situación”.

Ante esto último, la delegada de la Contraloría señaló: “Llama la atención el caso de Vaupés, dado que hemos podido evidenciar que, para este 2023, las Instituciones educativas ubicadas en el casco urbano de Mitú no serían priorizadas con este programa”, esto debido a que la Gobernación del departamento priorizó zonas rurales y dice no tener recursos para cubrir las zonas urbanas.

A propósito de esta alerta, el ente de control anunció que hará visitas a las entidades territoriales afectadas, así como a los colegios donde se ejecuta el PAE para analizar, no solo que se esté entregando los alimentos sino la calidad de los mismos. “Se busca así brindar una radiografía sobre la ejecución de los recursos, la implementación de los lineamientos vigentes y la verificación del control social a la operación del PAE”, explicó la entidad.

Una vez sean identificados estos incumplimientos se espera emitir advertencias y alertas tempranas ante un posible riesgo de afectación o pérdida de los recursos públicos, dado que en el pasado este tipo de problemas de contratación han sido foco de corrupción.

PAE: ¿un programa con metas imposibles?

La falta de planeación causa que muchas entidades territoriales inicien con el PAE varios meses después del comienzo de clases.

Foto:

Prensa Alcaldía de Barranquilla

La persistencia de las irregularidades en la prestación del PAE actualmente generan dudas entre los expertos respecto a la meta del Plan Nacional de Desarrollo de lograr una universalización del programa, que no solo implica abarcar a más estudiantes, sino también cubrir los periodos de vacaciones y recesos escolares.

Así lo señala Alejandro Salinas, experto en educación: “No hemos garantizado que los estudiantes a quienes cubre el PAE actualmente tengan sus alimentos todo el año escolar. Esto plantea una dificultad doble porque el Gobierno quiere llegar a más niños y abarcar más tiempo la entrega de alimentos. Esto requiere mayor celeridad con los contratos, más recursos, pero también no descuidar la calidad que, como sabemos, suele tener sus cuestionamientos por cuenta de los manejos de algunos operadores”.

Y es que la meta del gobierno es ambiciosa. Plantea pasar de los 5,8 millones de menores atendidos en 2022 a 7,3 millones de niños al finalizar el cuatrienio.

“Eso implica recursos adicionales -dice el director de la UApA- y un fuerte trabajo de acompañamiento para que podamos ir ajustando las capacidades paulatinamente para llegar a la universalidad en cobertura”.

Y agregó: “Buscamos universalizar el calendario, no solo que no haya suspensiones, sino que se pueda hacer la entrega de alimentos durante todo el año, incluyendo en vacaciones. Estamos tratando de identificar las estrategias para lograrlo. Por ahora, vamos a iniciar en el mes de junio y julio, en las vacaciones, cuando vamos a entregar un primer aporte que sumado será para un millón de niños. Pero, una vez más, vamos a necesitar de mayores recursos”.

REDACCIÓN EDUCACIÓN

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Tomado de el Tiempo.com


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