Las razones del alza en matrículas que llevó a los universitarios a las calles

Las razones del alza en matrículas que llevó a los universitarios a las calles



Este viernes 18 de noviembre el ministro de Educación, Alejandro Gaviria, sostendrá una reunión con varios rectores de universidades privadas con el fin de

discutir el incremento en el costo de las matrículas,
en un intento por detener estos aumentos que ya han causado malestar en la comunidad estudiantil.

Y es que en plena época de inscripciones y pago de matrículas universitarias, grupos de estudiantes en las
universidades de los Andes, Javeriana y Libre
han protestado por lo que consideran alzas significativas en los precios, afectando su bolsillo considerablemente.
De esta forma, la autodenomidado Asamblea General estudiantil de la Javeriana, un grupo de estudiantes de la institución, está convocando paro y desde la semana pasada ha salido a las calles,
e incluso este miércoles 16 de noviembre organizó un plantón frente a las instalaciones del Ministerio de Educación.

Casos similares se han dado en los Andes y la Libre, donde varios jóvenes han realizado plantones y manifestaciones exigiendo que los incrementos en las matrículas sean menos altos, y EL TIEMPO pudo conocer que estudiantes de otras instituciones de educación superior privadas contemplan hacer lo mismo.

Pero, ¿
realmente qué tan alto ha sido el incremento en el precio de las matrículas universitarias? ¿A qué se debe esto? ¿Cuál es la situación financiera de las universidades? ¿Qué motivo expresan las instituciones para justificar estas alzas?
Lo primero que hay que entender es cómo funciona el incremento en los valores de los derechos pecuniarios de las universidades, incluyendo las matrículas. De acuerdo con la normativa vigente, las instituciones cuentan con cierta libertad para establecer el porcentaje de las alzas.

Por lo general, estos incrementos no deben pasar, como tope, el porcentaje del Índice de Precios del Consumidor (IPC), que se establece con el valor de la inflación. Sin embargo,
las universidades con acreditación de alta calidad pueden subir sus precios por encima del IPC, con la única condición de justificar ante el Ministerio de Educación las razones de este incremento.

Así las cosas, en los últimos días, el ministro de Educación, Alejando Gaviria, sugirió que estas alzas no superen en ningún caso el IPC: “Más que el aumento, la preocupación que compartimos con el Gobierno son las condiciones económicas caracterizadas por esa alta inflación y la desaceleración económica. Por eso
el llamado a las universidades colombianas es a no aumentar el precio de las matrículas por encima del IPC”.


Sin embargo,
se trata de una sugerencia más no de una orden ministerial,
ya que, como se dijo líneas atrás, el Gobierno no puede establecer un tope.

De esta forma, de acuerdo con el Banco de la República,
se prevé que 2022 cierre con una inflación del 12,27 por ciento en lo que corresponde al periodo de enero a diciembre
(actualmente el acumulado de la inflación, de enero a octubre es del 10,86 por ciento).

Según
cifras entregadas por la propia Universidad Javeriana, el incremento de las matrículas en esta institución fue del 13,9 por ciento.
alrededor del 1,6 por ciento por encima de las previsiones de la inflación de este año.

Esto ha significado, por ejemplo, que carreras como Medicina en esta alma mater haya visto incrementado su precio de matrícula en cerca de 4 millones de pesos.

En el caso de los Andes, Medicina pasó de costar $27’736.000 a $31’290.000, un aumento de $3’554.000,
y las demás carreras pasaron de $19’492.000 a $21’990.000, incremento de $2’498.000.
Esto equivale a un alza del 12,81 por ciento, un poco superior al valor de la inflación


Situaciones similares se dan en otras universidades privadas, incluidas aquellas consideradas “de acceso”, es decir, enfocadas principalmente a recibir estudiantes de estratos socioeconómicos medios y bajos.

Claramente, todo esto genera un impacto en las finanzas de los estudiantes y sus familias, motivando el reciente malestar social.
Detrás de todo esto, hay varias razones. La primera, y la más obvia de todas, es que así como la inflación afecta los precios de, por ejemplo, la canasta familiar, también encarece los gastos de las universidades.

Todo esto, empezando con los salarios. Así lo explicó Jorge Humberto Peláez, rector de la Javeriana: “Todos los precios han subido y ningún aspecto de la vida económica se escapa de esta cruel realidad. Debemos ser responsables con el presente y futuro de la universidad. Significa garantizar a los profesores y empleados
. En la universidad trabajan 5.692 personas y de cada una de ellas depende un grupo familiar. Les debemos garantizar su estabilidad laboral y ajustar sus salarios para el año 2023″.

Para Peláez, a esto se deben sumar otros factores como los esfuerzos en inversiones en diferentes programas no solo de expansión universitaria sino de bienestar institucional, el impacto financiero derivado de las medidas de apoyo a estudiantes en los dos previos años de pandemia (2020 y 2021), y el incremento en el precio del dólar, que encarece la compra de implementos como computadores y otros equipos tecnológicos utilizados en las actividades académicas.

Pero el aumento de la inflación y la situación económica global no es lo único que explica estos aumentos. También está el hecho de que los docentes universitarios en el país cada vez están mejor preparados, lo que hace que sus salarios sean más altos. De esta forma,
de acuerdo con el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (SNIES), el país pasó de tener 10.079 profesores con doctorado en 2016 a 17.379 en 2021, siendo estas las últimas cifras disponibles. También hubo un salto de 49.046 con maestría a 67.094 en el mismo periodo de tiempo.

Esto concuerda con lo explicado por Raquel Bernal, rectora de los Andes, quien señaló que
el 70 por ciento de lo que recibe la universidad se destina al pago de nómina, que incluye a 750 docentes de planta, de los cuales un 76 por ciento tienen doctorado.


Finalmente, existe un último factor a tener en cuenta: la caída en las matrículas. Y es que, si bien los gastos de las universidades, señalan estas, se han incrementado, el número de matrículas en las instituciones privadas viene en caída, lo que ha reducido sus ingresos.

En 2017,
las universidades privadas alcanzaron un tope de 1’204.524 estudiantes matriculados. Desde entonces, los números no han hecho más que caer, registrándose en 2021 unos 1’114.097 estudiantes, unos 90.000 estudiantes menos
, a falta de conocerse los resultados de 2022, que se conocerán a mediados del próximo año.

La unión de todo esto es lo que, a juicio de varias instituciones de educación superior, justifica la necesidad de aumentar el precio de las matrículas.

REDACCIÓN EDUCACIÓN



Tomado de el Tiempo.com

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