‘Las emergencias pueden tener consecuencias nefastas para los más pequeños’

‘Las emergencias pueden tener consecuencias nefastas para los más pequeños’



La primera infancia será tema de conversación esta semana. Expertos nacionales e internacionales y representantes de los sectores público, privado y fundacional se reunirán en Bogotá en la
Cumbre de Aliados-Juntos por la Primera Infancia
, su propósito es revisar la situación de niñas y niños menores de 6 años y definir cómo conseguir que todos tengan atención integral de calidad.

Expertos internacionales participarán en la cumbre para dar sus aportes. EL TIEMPO tuvo la posibilidad de conversar de manera anticipada con
Eduardo García Rolland
, abogado y magíster en ayuda internacional humanitaria, con más de 25 años de experiencia en protección infantil, atención en emergencias, educación y desarrollo integral de la primera infancia.
Este español y estadounidense, ha vivido en varios países y varios continentes atendiendo a niños menores de 6 años en diferentes situaciones de emergencia. Lo hace porque tiene claro lo que sucede en el cerebro de los niños en estos primeros años y porque a ellos no se les presta la suficiente atención cuando ocurren las emergencias. “Mi deseo es tener impacto en un mundo con recursos escasos y muchas necesidades”, sostiene.
Las emergencias tienden a alocarnos y uno olvida lo importante, lo fundamental. Frecuentemente se reducen las inversiones claves que ya se estaban haciendo en desarrollo infantil. No es automático dar prioridad a los más jóvenes, que apenas hablan y no pueden votar. Las consecuencias son nefastas y duraderas, y el mundo ansía una paz y un desarrollo que no pueden llegar sin prestar atención al inicio de la historia de cada ser humano.
La temprana infancia presenta una oportunidad única de desarrollo humano debido a la actividad frenética neuronal
, el incremento por segundo en nuevas conexiones sinápticas y su rápida reducción después de los 3 años hasta alcanzar una estabilización alrededor de los 6. Las emergencias pueden suponer un descarrilamiento de ese sutil proceso, con consecuencias nefastas para el desarrollo del ser humano.
Debiera de ser. Ciertamente las necesidades han aumentado y también la conciencia que nos impulsa a dar prioridad a lo prioritario, al desarrollo infantil; pero los nuevos marcos legales y técnicos no se traducen rápidamente sobre el terreno y en beneficio de quienes debieran de ser protegidos y estimulados al máximo: las personas recién llegadas al mundo y en sus primeros años de vida.
Todos aquellos y aquellas que están en contacto con esas niñas y niños, y quienes pueden contribuir a su desarrollo óptimo. Los primeros son los padres, las madres y los cuidadores directos, que son nuestros mejores aliados. Pero también los profesores y otros profesionales, como son los de nutrición, sanidad, protección infantil, trabajadores sociales, etc.
Me uno a los muchos y grandes profesionales, académicos y trabajadores comprometidos que se encuentran en Colombia y que trabajan por la primera infancia. Ellas y ellos llevan muchos años bregando por dar prioridad a quienes más lo necesitan. Cuando Colombia sufre emergencias, desastres o conflictos los menores de 8 o 6 años tienen en peligro todo su ser y su proceso de desarrollo. El desarrollo infantil es complejo y requiere de políticas robustas, de inversiones generosas y de un esfuerzo colectivo y multidisciplinar que nos implica a todas y todos.

Ángela Constanza Jerez

Especial para EL TIEMPO



Tomado de el Tiempo.com

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