La empleabilidad: desafío de la misión educativa

La empleabilidad: desafío de la misión educativa


Esta semana se ha desarrollado, después de un tiempo marcado por la pandemia el Foro de Davos. Este evento mundial que es organizado por el WEF (World Economic Forum) se volvió a encontrar de forma presencial bajo el lema “cooperación en un mundo fragmentado”. Muchos líderes de gobiernos, empresas y sociedad civil se congregaron para encontrar las mejores soluciones a los grandes desafíos que el mundo de hoy enfrenta y que sólo desde la cooperación pública y privada se pueden hallar. La magnitud del desafío exige una acción colectiva y audaz. En el contexto actual sin precedentes, esta reunión buscó reafirmar el valor del diálogo y la cooperación, no sólo para navegar por la crisis actual sino para impulsar el cambio a futuro.

En este contexto, existe una investigación de expertos del Foro alrededor del tema del mundo del trabajo y la empleabilidad (Cfr. Revaluing Essential Work, mayo 23, 2022). Según los autores del informe, para evitar la tormenta que viene sufriendo esta realidad, se debe apostar por una revolución del talento humano. Y las empresas, acostumbradas a ser consumidores pasivos de trabajadores talentosos, son las primeras que deben fomentarla sino quieren perder el tren del progreso. Las empresas tendrán que apostar por el desarrollo del talento como pilar mismo de su crecimiento futuro. Más complejo aún es el papel que deberán impulsar los gobiernos y las instituciones de educación, que están llamados a liderar un cambio en el sistema educativo y la regulación del mercado de trabajo. Y a todos nosotros, como trabajadores, no nos quedará otra que desarrollar nuestro talento, abrazando aunque nos cueste el aprendizaje permanente. Por esta razón, considero que las Instituciones de Educación Superior (IES) deben sentirme más comprometidas con la salida exitosa de sus graduados si de verdad se quiere aportar al mundo del trabajo de modo competitivo e integral.
Las habilidades y competencias blandas y digitales se convierten en la prioridad para los estudiantes y graduados que ingresan al mundo laboral. Estas rutas de aprendizaje son clave a la hora de evidenciar cómo nuestros procesos educativos están siendo coherentes con las necesidades del mundo y sectores de la economía actual y con la forma de construir un mundo de mayor cooperación como nos ha señalado el Foro de Davos esta semana. El objetivo de la educación superior es que nuestros profesionales sean mejores personas y cómo pueden cada día estar mejor preparados para agregar valor que el mundo de hoy espera que entreguen en sus servicios. Hoy existe un papel muy importante para la tecnología y la Inteligencia Artificial (IA) en el aprendizaje de los estudiantes, pero también es necesario la formación en habilidades analíticas y de nivel interpersonal en el nuevo mundo laboral. En el mundo de la IA necesitamos interactuar cada vez más como seres humanos para poder, entonces sí, relacionarnos con las máquinas.

Las habilidades blandas, como la adaptabilidad, el pensamiento crítico y la resolución de problemas, serían las habilidades más necesarias para los empleadores para 2030. Pero ¿Cómo pueden los gobiernos y la educación superior desarrollar un acceso equitativo al aprendizaje de habilidades de empleabilidad para la era digital y el cambio al aprendizaje digital? Esta pregunta nos coloca ante la verdad de que muchas veces no existe igualdad de condiciones en muchas instituciones de nuestro país con estudiantes con más oportunidades, capaces de aprovechar sus redes y conexiones personales y familiares para conseguir trabajo, mientras que la mayoría de los estudiantes se quedan solos para navegar en el mundo del trabajo por su cuenta con el apoyo limitado de sus universidades. Hay que hacer de la empleabilidad algo en el centro de la misión y estrategia de las IES, con presupuestos adecuados para construir servicios de manera efectiva y aprovechar las redes de graduados para que todas las personas tengan igual acceso a las oportunidades del mercado laboral. Pero también es fundamental que exista más convergencia con los empleadores y el mundo de los recursos humanos y el reclutamiento para que se dé el retorno curricular.



Tomado de La República

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