https://www.larepublica.co/ocio/con-texto-enamorarse-de-la-organizacion-en-los-espacios-vitales-ayuda-a-ser-mejores-3527280

https://www.larepublica.co/ocio/con-texto-enamorarse-de-la-organizacion-en-los-espacios-vitales-ayuda-a-ser-mejores-3527280


Nadie cuida esto. Está abandonado, hay desinterés, despreocupación, ausencia de normas, de reglas, se vale todo y a nadie le importa.

Como conclusiones de un experimento de psicología social enfocado en interpretar las causas de la criminalidad, esas afirmaciones parecen apenas razonables, pero ¿y si a lo que se refieren es a su hogar, oficina o empresa?

El experimento social existió y dio pie para el desarrollo de “la teoría de las ventanas rotas”, aquella que argumenta que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad y el desorden son mayores.

Fue el psicólogo Philp Zimbardo quien en 1969 dejó dos carros idénticos en zonas socio económicas totalmente diferentes. Uno en el peligroso Bronx de ese entonces y el otro en el aún exclusivo Palo Alto. El de Nueva York en pocas horas fue desvalijado. Lo aprovechable se lo llevaron y el resto lo destruyeron. El de California, una semana después, intacto. Previsible. Sin embargo, lo desconcertante y sorprendente ocurre a partir de este punto.

Sin moverlo un centímetro de su lugar, Zimbardo le rompió un vidrio al carro. Fue como si pasará de estar parqueado a estar abandonado. Automáticamente desató con el transcurrir de las horas el mismo proceso de vandalismo y destrucción. De los dos carros solo quedó su registro en las conclusiones del experimento.

Una de ellas, la más importante, es que con ese vidrio también se rompían los códigos de convivencia. No se trata solo de un tema de pobreza o seguridad. De lujo o miseria. Es ante todo la psicología humana y las relaciones sociales. Cada nuevo daño a los carros reafirmaba y multiplicaba la idea de abandono, hasta su destrucción.
Lo mismo puede ocurrir en nuestros espacios vitales. ¿Dónde están los vidrios rotos si las ventanas están intactas?

En el actuar propio y el de los demás en ellos sustentado en el orden. Una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación; conducirá irremediablemente a un lamentable entorno de desorganización.

“Enamórate de tu casa” es el libro de Lili Ramírez, especialista en organización de espacios graduada de la National Association of Productivity & Organizing Professionals -NAPO-, y allí deja claros lo beneficios del orden de esos espacios vitales: ayuda a enfocarse mejor, ser más productivo, ahorrar dinero, aprovechar el tiempo, reducir el estrés y a ser más felices.

Aquella reconocida frase que muchas empresas se empeñan en recalcar de cuidar las instalaciones como si fuera su propia casa, apela a lo más profundo de la psicología y lamentablemente en muchas ocasiones falla, porque en efecto, son tratadas así.

Una casa desorganizada no es compatible con un proyecto de vida exitoso y el éxito si es algo que a todos nos importa.



Tomado de La República

Etiquetas:
Deja tu comentario
Comentario
Nombre
Correo electrónico