‘El metaverso es la punta del iceberg de las nuevas tecnologías’: Chris Meniw

‘El metaverso es la punta del iceberg de las nuevas tecnologías’: Chris Meniw



A finales de 2021
Mark Zuckerberg anunció el cambio de nombre de su compañía a Meta y, a su vez, la creación del metaverso como su principal foco de atención para los próximos 10 años.
Desde entonces, este concepto y los desarrollos tecnológicos que han venido de su mano han causado gran entusiasmo entre muchos, así como escepticismo y dudas en la gran mayoría.

Y es que no es un concepto fácil de entender: un universo digital, un mundo de realidad virtual dentro de internet en el que las personas ya no solo se conectan, sino que se sumergen y comercian con activos no reales.
La confusión, y el miedo de algunos, no es para menos, en especial cuando las personas se dan cuenta de que metaverso es un concepto ideado en Snow Crash, una novela de ciencia ficción distópica de Neal Stephenson que alerta sobre los males de esta tecnología.

Sin embargo, para
Chris Meniew, experto mundial en educación y fundador de la Comunidad Iberoamericana del Metaverso, quien estará en Colombia en el i.Talent, en la ciudad de Pereira, entre el 19 y 19 de noviembre
, lo que se nos abre con estos nuevos desarrollos es un abanico de posibilidades. Entenderlos será, en su opinión, la clave del desarrollo profesional y empresarial en los próximos años. En diálogo con EL TIEMPO explicó en detalle en qué consiste esta tecnología y por qué considera importante estar al tanto de ella.

Estudios recientes muestran que el 60 por ciento de la población no sabe qué son las criptomonedas. Si hay gente que no conoce ese término, que no sabe manejar WhatsApp, hacerles comprender el metaverso es complejo. En pocas palabras, es el futuro, la nueva era de internet, en la que no navegamos sino que entramos directamente al internet.

Actualmente usamos dispositivos para utilizarlo, pero ahora se habla de literalmente estar dentro de la red, y cuando no estemos conectados, además, vamos a tener la realidad aumentada, que es una combinación en tiempo real de lo físico y lo digital. Pero lo importante aquí es que más allá del metaverso,
lo que se aproxima es el futuro de la economía. Me refiero a lo que se ha llamado la economía sintética.
Por doscientos años tuvimos la economía tradicional, que se basó en el intercambio de bienes y servicios, en lo físico. Luego vino la economía digital, el
e-commerce
. Lo que ahora estamos viendo es cómo se combina la realidad física con la realidad digital, una realidad ‘fisgital’, donde empezamos a hacer negocios con las plataformas digitales pero por bienes y servicios sintéticos, nada tangible, sino que existe en los metaversos. Es una economía basada en cosas que no son reales en lo físico.
Estamos hablando de que en adelante estaremos en escenarios en donde interactuamos de manera digital no solo con otras personas, sino con inteligencias artificiales, basadas en avatares, y que no sepamos si la persona con la que hablamos es real. Comprar y consumir, por ejemplo, comida, ropa e inmuebles que no son reales, los NFT, que son cosas no fungibles y sintéticas, obras de arte. Hablamos de activos digitales basados en lo que no es real, al menos en lo que se conoce como real tradicionalmente. A esto sumemos la fusión del humano y la máquina, la inteligencia artificial como asistente del ser humano. Y es necesario entender que hay que cambiar la apreciación de lo que es la realidad, cómo hacer negocios. El que no entienda estos cambios tecnológicos, como el las
criptomonedas
o los NFT, probablemente en unos cinco años sea un desocupado más, porque el motor del mundo ya no será el petróleo, sino el conocimiento y la aplicabilidad de la tecnología en la sociedad. A esto sumamos las implicaciones de desarrollos como la unificación de la biología con la tecnología, ya que se está investigando, por ejemplo, en la creación de
cerebros sintéticos
.
Todos los que están consumiendo el metaverso hoy en día son más los jóvenes que los adultos. En veinte años probablemente sea algo en lo que, sí o sí, estemos sumergidos, teniendo propiedades digitales. Ahora tal vez sea un poco difuso, porque estamos a diez años de tener el poder computacional para darle fuerza a este mundo digital y ver cosas que los expertos ya prevén, como, por ejemplo, la posibilidad de que los médicos operen a distancia, de la avatarización de las comunicaciones, que es interactuar físicamente con un avatar de una persona al otro lado del mundo. Toda esa tecnología está en desarrollo. Cuando esa tecnología exista, ahí sí podemos decir que no podemos estar fuera de ella, pero hoy la estrategia es aprender de ello y aprovechar los desarrollos que ya existen. E
l Foro Económico Mundial dice que para el 2030 no tendremos nada y seremos felices. Esa línea nos dice que va a ser sintético todo lo que tengamos.
Sí, eso es una realidad que no se puede negar. El principal riesgo es el desconocimiento, que puede llevar a estafas y fraudes. Tenemos que priorizar la evangelización y concientización de estos desarrollos. El consejo es estar constantemente actualizado, viendo cómo se está comportando el mercado; por ejemplo, el valor global de las transacciones de NFT duplica a la economía de la descargas de música. Eso es un indicador. Según Bloomberg, en el 2024 más del 70 por ciento de todas las corporaciones van a tener su estrategia en el metaverso. Ese es otro indicador.
Hay pequeñas cosas que ya se pueden hacer en este universo de oportunidades. Por ejemplo, en arquitectura están los gemelos digitales, que permiten probar en lo sintético un diseño antes de aplicarlo en lo físico. O simplemente el hecho de contar con avatares para hacer negocios con presencia en estos universos digitales.
Creo que hablar de metaverso es solo la punta del iceberg de todo lo que implican estas nuevas tecnologías.
Detrás de esta evolución del internet recaen una gran cantidad de oportunidades.
Hay que repensar el concepto de conocimiento. Anteriormente, los conocimientos se mantenían actuales por más tiempo. Hoy eso no pasa, y en el futuro cada vez será más desafiante decir que uno sabe algo. Eso tiene que ver con lo que decía Ray Kurzweil (director de ingeniería de Google), quien señala que la tecnología está haciendo que evolucione la duplicidad de datos. La información se está duplicando cada 12 horas. Como padres o cuidadores, esto implica replantearnos cómo les enseñamos a nuestros hijos el futuro que se viene. La mejor forma de prepararlos es enseñarles a que deben ser resilientes, estar listos para
cambios repentinos
, que en su vida posiblemente deban cambiar muchas veces de carreras o aprender habilidades muy distintas. Pero el mejor consejo es que encuentren su pasión, porque el futuro es justamente para ese tipo de personas.
En la primera Revolución industrial se temió que las máquinas acabaran con muchos puestos de trabajo. Y eso pasó, pero también se crearon muchos más empleos de los que se abolieron. Esta es una situación muy parecida. Hay que mirar al pasado para ver cómo es el futuro, y en ese orden de ideas, la humanidad ya vivió lo que está pasando: guerras, pandemias, revoluciones industriales. Una sola inteligencia artificial puede eliminar en promedio 7,5 puestos de trabajo, según algunos economistas. Pero se abre la necesidad, por ejemplo, de más desarrolladores web, ingenieros de sistemas como nunca antes. Se dice que de acá al 2030, el mundo va a necesitar 80 millones de programadores, se estima que solo el metaverso, para el 2040, necesitará dos mil millones de personas trabajando con esta tecnología, no solo en desarrollo, sino involucrados en esta nueva economía. Según la plataforma de educación Platzi, para no ir más lejos, este año en América Latina vamos a terminar con un 40 por ciento de los puestos de trabajo del sector sin ocupar porque no tenemos expertos en tecnología.
Muchas, no sé qué tantas. Pero, sin ir más lejos, en una de las carreras más apetecidas hoy, la abogacía, hay inteligencias artificiales que hacen ya el 57 por ciento de las actividades que hace un abogado. La abogacía tradicional debe transformarse, porque si no, va a quedarse en la calle. En Estados Unidos hay un juez de accidentes de tránsito que es una inteligencia artificial. Y eso pasará con muchas otras profesiones. Más que ser reemplazados por las tecnologías, vamos a tener una división de seres humanos, entre los aumentados por la tecnología, las que saben utilizarla, y aquellos que no.
Sin ir más lejos, la emergencia sanitaria de 2020 nos mostró que las empresas que no se adaptaron a la tecnología terminaron cerrando. Fue como un tsunami, donde comenzamos a ver que, según el
Foro Económico Mundial
, el 45 por ciento de los puestos de trabajo no van a volver a la normalidad y que el 30 por ciento de todos los trabajos ya se pueden realizar de forma remota y virtual. En otras palabras, las empresas que no entiendan estos cambios que se avecinan van a estar en serios problemas, porque no estarán al tanto de las tendencias, y en las tendencias la gente consume. Tenderán a desaparecer en unos cinco o diez años. La crisis actual debe ser vista como una oportunidad, incluso para una pyme (pequeñas y medianas empresas), porque en otra época el presupuesto nos limitaba; hoy, tener presencia en el metaverso no se limita con un presupuesto ajustado.

MATEO CHACÓN ORDUZ

Redacción Educación



Tomado de el Tiempo.com

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