Debemos contar los efectos de la pandemia en la educación: director del Icfes

Debemos contar los efectos de la pandemia en la educación: director del Icfes



A dos años y medio del inicio de la emergencia sanitaria por la
pandemia del covid-19,

el país todavía no conoce realmente qué tan grande fue el impacto del aislamiento en el aprendizaje
de los niños, niñas y adolescentes.

Andrés Molano Flechas, nuevo director del Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (Icfes),
considera que es precisamente esta la gran deuda del sector educativo, y por lo tanto señala que ese es el trabajo prioritario de la entidad en los primeros meses en el cargo.
En diálogo con EL TIEMPO, Molano habló de las que serán sus dos grandes apuestas, las cuales se derivan de los encargos recibidos por el presidente
Gustavo Petro
y el ministro de Educación,
Alejandro Gaviria
: cambiar la concepción de la evaluación de la educación como solo un puntaje que mide unas competencias académicas para incluir un enfoque socioemocional, y crear una visión más local de las mediciones.
Esta es una institución con una trayectoria muy importante. Recibo un instituto, valga decir, muy fortalecido, con estrategias muy interesantes de modernización tecnológica, y con un proyecto de innovación en evaluación formativa, que es ‘Evaluar para avanzar’, que tiene unos retos importantes, pero que se atrevió a dar el paso para pensar en el uso de la evaluación educativa para retroalimentar las prácticas de los docentes.

Y no podemos olvidar que es un sector que se vio afectado por la pandemia, lo cual en este momento nos abre las puertas para repensar cómo el sistema educativo funcionará atendiendo los desafíos y falencias que se hicieron evidentes por esta emergencia.

El retorno escolar después de dos años no era solo abrir las puertas.
Es necesario atender los problemas de socialización de los estudiantes, los atrasos en aprendizaje, temas en los que el Icfes debe ser vital para sacar información que pueda ser útil para la construcción de política pública.

Tenemos que contarle al país cuáles fueron las consecuencias en el aprendizaje, desarrollo y socialización de niños, niñas, adolescentes y jóvenes.
Esto tiene un reto adicional, y es que no nos podemos quedar con una imagen nacional. Tenemos que empezar a hacer análisis a nivel territorial, incluso mucho más específico que las 96 secretarías de educación del país. Dentro de una misma secretaría puede haber diferentes desafíos y formas de abordar el problema. Estamos en deuda en este punto.
Hay dos muy importantes. El primero es potenciar el uso de ‘Evaluar para Avanzar’. Esta herramienta permite que los docentes utilicen instrumentos para medir en tiempo real el aprendizaje y desempeño de sus estudiantes, y a su vez tomar acciones para atender estas falencias. Ese sistema se originó en el retorno escolar, pero tiene retos sobre todo en la forma en que se retroalimenta esta información con los docentes.

Debemos, de manera articulada con el
Ministerio de Educación
y entidades territoriales, encontrar la forma de entregar herramientas pedagógicas a los profesores para que puedan lidiar con los escenarios complejos que hoy hay en las aulas, de menores con atrasos significativamente más notorios que otros en un mismo salón, porque no es lo mismo atender a tres estudiantes con el mismo nivel de retraso académico que tres estudiantes con diferentes variaciones.

La idea es, básicamente, no solo medir y ya sino que sea de utilidad para el país, empujar aprendizajes.

El Icfes cuenta con una gran experiencia en esta logística. El ecosistema de pruebas Saber lleva muchos años y en todo el país. Estamos llegando ya a muchas regiones. Pero esto se debe apalancar para llegar a todas las escuelas, a la comunidad, a los profesores con estrategias, lo cual es más difícil y requerirá de un esfuerzo conjunto de todo el sistema educativo.

Hay otro punto a tener en cuenta y es que tener presencia en todo el territorio no puede ser solo con tecnología, porque gran parte de Colombia no tiene conectividad.
Debemos concebir el aprendizaje con una visión holística
. Además de las cinco competencias básicas (matemáticas, lenguaje, ciencias naturales, ciencias sociales e inglés), es que también nos interese la salud emocional de los estudiantes, cómo establecen relaciones con otros, cómo lidian con sus conflictos. Esto es retador, porque medir esto no es igual que una competencia académica. Ya hay avances en estas mediciones, pero debemos bajar la información de manera clara para saber cómo trabajar en esta dimensión.
Debemos empezar a contar que más que un promedio, hay subescalas que pueden informar sobre decisiones vocacionales.
Mi visión es que ranquear no sirve mucho en el sistema educativo
. Hay que pensar en perfiles, cuáles son las capacidades y competencias en las que los estudiantes (y las instituciones) son fuertes, y ayudarles a que esto les sirva para elegir una carrera profesional o, por qué no, técnica y tecnológica. De nuevo, gobiernos anteriores avanzaron en este tema, pero hay mucho que hacer. Que comprendamos que el promedio general es solo un indicador que no define al estudiante, sino es el detalle lo que nos da información útil. En esto debemos trabajar con las universidades que usan las pruebas como criterio de selección.
REDACCIÓN EDUCACIÓN



Tomado de el Tiempo.com

Deja tu comentario
Comentario
Nombre
Correo electrónico