Cae el número de profesores universitarios: ¿Qué efectos trae para la educación?

Cae el número de profesores universitarios: ¿Qué efectos trae para la educación?



Entre el segundo semestre de 2019 y el segundo semestre de 2021
la planta docente en las instituciones de educación superior (IES) cayó, registrando alrededor de 8.000 profesores menos
. Esto, aunque en el mismo periodo de tiempo hubo un aumento de 4,7 por ciento en el número de estudiantes, lo que representa unas 52.000 matrículas.

Se trata de un punto delicado para tener en cuenta, dado que lo anterior llevó a un aumento del número de estudiantes por cada docente, lo que a su vez es considerado como uno de los principales indicadores de calidad educativa, no solo por rankings internacionales como el
QS Quacquarelli Symonds
o el
Times Higher Education
, sino también por investigaciones independientes y organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (
Ocde
).

Así lo deja ver un reciente informe del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana, el cual fue elaborado a partir de cifras del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (Snies) del Ministerio de Educación.

Concretamente, las cifras muestran que el sistema
pasó de contar con 162.616 profesores en el segundo semestre del año 2019, a 154.381 en la segunda mitad de 2021 (-5 por ciento)
, lo que representa una reducción de 8.235 docentes.

De esta forma, las IES del país pasaron, en ese periodo, de un promedio de 14,5 estudiantes por profesor a 15,5, un retroceso no solo respecto a 2019, año en que este indicador tuvo sus mejores números, sino que pone al sistema incluso levemente por debajo a los niveles que se registraban en 2014 (cuando la proporción fue de 15,4 alumnos por docente).

Lo anterior, aseguran expertos consultados por EL TIEMPO, puede leerse de dos maneras, ambas ligadas entre sí: en primer lugar, como un reflejo de los problemas de la cobertura de la educación superior en el país, así como de sus problemas financieros, y la segunda, como un hecho que puede impactar la calidad educativa.
En cuanto a la primera lectura, es claro que las matrículas universitarias desde antes de la pandemia venían a la baja, tema que se acentuó con la
emergencia económica y sanitaria
, pero que ha venido en recuperación en la segunda mitad de 2021 y lo que va de 2022.

De esta forma, entre 2017 y 2020 las matrículas no hicieron otra cosa que caer, pero en 2021 subieron y alcanzaron máximos históricos al llegar a los 2’448.271 estudiantes.

“Esto se debe a los programas de Generación E, pero sobre todo a la política de matrícula cero en las universidades públicas”, explica el analista Gonzalo Echenique. Sin embargo, continúa el experto, “si vemos a detalle, fueron estas, las públicas, las que subieron su número de estudiantes (en un 12,63 por ciento); las privadas, en cambio, continúan con la tendencia a la baja”.

De acuerdo con cifras del Snies, en 2021 las matrículas en instituciones privadas cayeron un 3,27 por ciento.

Y coincidencialmente,
son las instituciones privadas las que presentan una mayor caída en el número de profesores en su planta, pasando de 88.275 en 2019 a 79.890 docentes
, una reducción del 9,4 por ciento.

Por el contrario, las públicas aumentaron levemente su planta, pasando de 73.860 profesores a 74.491 en el mismo periodo, un aumento de apenas el 0,8 por ciento (631 profesores).

“Esto nos muestra dos realidades: por un lado, que la caída en matrículas del sector privado le afectó mucho económicamente, causando una considerable caída en el número de profesores que estas instituciones pueden contratar. Y estos puestos no fueron absorbidos por el sector público, que aumentó su matrícula de manera importante, pero que en cambio contrató muy pocos docentes extra, lo que podría ser síntoma de la delicada situación financiera que el sector oficial arrastra desde hace muchos años”, expresa Echenique.

En otras palabras, esta reducción en el número de catedráticos en las universidades estaría relacionada con dificultades económicas de toda la educación superior.

Y, de acuerdo con los cálculos del LEE, el 94 por ciento de estos más de 8.000 puestos menos se caracteriza por haber sido ocupados por docentes de cátedra. Es decir, las universidades estarían dejando de contratar a estos docentes que eran ocasionales o con poca dedicación horaria.

Lo anterior nos lleva a la segunda lectura: la calidad. Y es que el que haya menos docentes de cátedra implica que esta carga laboral estaría recayendo en docentes fijos y que los grupos sean más grandes, por lo que la concentración de estudiantes por docente aumenta, lo que podría afectar el nivel de la formación.

Así lo sostiene
Gloria Bernal
, codirectora del LEE, quien explica: “Que la matrícula total en la educación superior haya aumentado y que, en contraste, la planta docente haya caído implica una relación de más alumnos por cada profesor en el aula”.

Y agrega: “
Mayores tamaños de grupos pueden estar asociados a mayores dificultades en el manejo de los mismos, menos tiempo de atención a cada estudiante
, y mayor heterogeneidad en las clases, asociadas a progresos más lentos en los temas, en comparación con tamaños de clases más pequeñas”.
En este sentido, el sector público es el que resulta peor parado. Y es que aunque no cae en la cantidad de docentes, el aumento en las matrículas ha hecho que los grupos en este sector sean más grandes.

De esta forma, el ratio de estudiantes por profesor subió en las IES oficiales un 3,4 por ciento nada más entre los semestres 2021-1 y 2021-2, siendo la proporción de 17,7 estudiantes por cada profesor, el número más alto desde 2018, y por encima del promedio de la Ocde, que es de 15.

De acuerdo con Bernal, este sería un tema al cual se le debe poner atención, si se tienen en cuenta los criterios de la Ocde, organización que sostiene que “el ratio de estudiantes por docente es un indicador de la manera en la que se gestionan los recursos humanos existentes en educación.
Un menor número de estudiantes por profesor es indicador de que el sistema educativo emplea más recursos humanos y debería ser indicador de calidad educativa”.

De esta forma, un mayor número de estudiantes por docente a menudo se traduce en otros aspectos como mejoras salariales para el profesorado, una mayor oferta de formación en docencia o una inversión en nuevas tecnologías, entre otras medidas.

Así mismo, el número de profesores contratados afecta el tamaño de las clases. De acuerdo con una investigación del
Instituto de Políticas Públicas
, en Francia, entre más pequeñas sean las clases, estas suelen ser más beneficiosas para los estudiantes, en especial para aquellos que cuentan con un contexto socioeconómico vulnerable.

Esto se debe, sostiene dicha investigación, a que se da oportunidad al docente a centrarse más en las necesidades de sus estudiantes y en una enseñanza más personalizada, en lugar de concentrar mayor tiempo en esfuerzos para un buen clima en el aula. Y esto aplica en todos los niveles académicos.
La mencionada reducción de la planta docente debe ser evaluada y revisada dentro de las políticas públicas que deberá implementar el nuevo gobierno, en cabeza del ministro de Educación, Alejandro Gaviria, según explican los expertos.

“La calidad y la realidad financiera de las IES están relacionadas. La educación superior necesita más docentes, lo que sin duda implica un gran esfuerzo económico en la formación y contratación de profesores en el sector oficial, que es el que actualmente está recibiendo más estudiantes, y se prevé que recibirá más a través de las políticas públicas que propone el nuevo Gobierno”, explica el consultor en calidad educativa Ricardo Rodríguez.

Y añadió: “No sabemos cuándo se revierta la caída de matrículas en el sector privado, que está causando una mayor caída en el número de docentes, los cuales deben ser absorbidos al sector público. Hasta el momento, el Gobierno ha contemplado en sus planes aumentar las sedes educativas a las regiones, llevar educación superior a zonas apartadas del país, así como avanzar en la universalización del acceso a la universidad, y esto va a implicar, sí o sí,
una mayor contratación docente
, que además debe ser personal altamente calificados, ojalá con maestría y doctorado, lo que aumenta el gasto”.

MATEO CHACÓN ORDUZ

Redacción Educación

@EducacionET



Tomado de el Tiempo.com

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