Así han caído las matrículas universitarias en Colombia por la pandemia

Así han caído las matrículas universitarias en Colombia por la pandemia

La tasa de cobertura de la educación superior actualmente es la más baja desde el 2015.

Tomado de: El Tiempo

Las matrículas universitarias en el país volvieron a caer durante el 2020, esta vez impulsadas por el fuerte impacto de la pandemia de la covid-19 en el sector. Así lo dejan ver las cifras oficiales recientemente publicadas por el Ministerio de Educación a través del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (SNIES).

Se trata de una lamentable tendencia a la baja que viene desde hace cuatro años y que en 2020, antes del inicio de la pandemia, mostraba signos de recuperación. Sin embargo, el impacto de la emergencia económica terminó disparando muchos de los indicadores negativos.

La última vez que el número de estudiantes en la educación superior aumentó fue en 2017, cuando alcanzó los 2’446.314 matriculados. La cifra para el año pasado fue de 2’355.603, lo que implica que en cuatro años el sistema perdió más de 90.000 estudiantes, el 44,8 por ciento de ellos nada más en el último año.

Es importante aclarar que las cifras de 2020 son las más recientes reveladas por el Mineducación, las de 2021 solo se harán públicas el próximo año. Incluso hacer cálculos actuales de manera independiente también resulta complejo, y organizaciones como la Asociación Colombiana de Universidades (Ascún) se encuentran actualmente en la tarea de recopilar información con sus instituciones afiliadas.

De cualquier forma, lo que sí es evidente es que la tasa de cobertura de la educación superior, en lugar de aumentar, como ha sido la meta del Gobierno, ha caído del 52,81 al 51,6 por ciento en los últimos años. Esto resulta alarmante dado que siempre estuvo en aumento desde 2003 hasta 2017, y desde entonces solo ha disminuido.

Pero hay indicadores que son aún más preocupantes y dejan ver, con más claridad, los estragos de la pandemia. Un reciente análisis del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana encontró que la mayor pérdida se dio en el número de estudiantes nuevos.

Así lo explicó Gloria Bernal, codirectora del LEE: “La matrícula en educación superior en Colombia experimentó cambios importantes en el 2020. Evidenciamos que la matrícula de primer curso en universidades privadas, en programas de pregrado, cayó un 23 por ciento en el segundo semestre de 2020 con respecto al mismo semestre de 2019”.

Y agregó: “En el sector oficial también se experimenta una caída, pero esta es menos drástica, del 5,1 por ciento. La crisis económica y la falta de presencialidad serían los motivos para dar explicación a la notoria reducción en la matrícula universitaria”.

Y es que 28.748 de los 40.647 estudiantes que se perdieron entre 2019 y 2020 se explican por la reducción de estudiantes nuevos en pregrado, por lo que la causa principal no sería la deserción. De hecho, la ministra de Educación, María Victoria Angulo, ya señaló que este indicador en instituciones de educación superior presentó variaciones normales.

Para Bernal, esto parece ser obra de la emergencia causada por la pandemia. “Que el sector oficial se haya visto menos golpeado puede deberse a que las medidas de mitigación del impacto del covid-19, como por ejemplo el programa de ‘matrícula cero’, fueron enfocadas a este sector”, señaló.

Tomado de: El Tiempo

Así las cosas, muchas de las iniciativas lanzadas por el Gobierno y las mismas instituciones, basadas en descuentos y auxilios, parecen haber cumplido con el propósito de evitar la deserción. Sin embargo, los estudiantes recién graduados del colegio o que apenas iban a ingresar a la universidad habrían tenido serias dificultades económicas para iniciar sus estudios.

Lo anterior estaría causando un efecto contrario en instituciones de formación técnica y tecnológica, donde hubo una leve mejoría, significativa aunque dispar entre sectores. Las matrículas de estudiantes nuevos cayeron un 18,8 por ciento en instituciones privadas, mientras que (aquí una de las mayores sorpresas) en públicas aumentó un 33,3 por ciento.

Para Bernal, esto se debe a que “por la crisis de la pandemia, los estudiantes pudieron haber decidido en mayor medida acceder a la educación técnica y tecnológica, dado que es en promedio más económica, el tiempo de estudio es más corto y está disponible en regiones del país donde hay poca o ninguna oferta de programas de pregrado”.

De cualquier forma, el panorama nacional es preocupante. Los números actuales de matrículas son los más bajos desde 2015 y garantizar una recuperación será la meta no solo del gobierno actual en menos de un año de mandato, sino para el entrante.

Financiación de las ‘U’

Como se explicó anteriormente, las instituciones más afectadas por la reducción de la matrícula son las universidades privadas, las cuales dependen casi de manera exclusiva del pago que hacen sus estudiantes para subsistir.

Ante esto, han surgido voces como la de Jaime Arias, rector de la Universidad Central, quien ha propuesto “discutir y apoyar el subsidio o bono para la contribución a la financiación de la matrícula para estudiantes de pregrado perteneciente a estratos 1, 2 y 3 de instituciones de educación superior privadas”.

De acuerdo con el académico, si bien es cierto que el apoyo de la ‘matrícula cero’ ha sido beneficioso para un buen número de estudiantes, una parte muy importante de ellos tiene dificultad continuar sus estudios o incluso acceder a la educación superior, dado que los cupos en las universidades privadas son limitados y muy competidos.

“Se ha hecho menos conciencia de que son las universidades privadas las que albergan un porcentaje muy significativo de los estudiantes de pregrado de estratos 1, 2 y 3, quienes también se movilizaron y expresaron en el reciente paro nacional”, mencionó Arias.

Y es que más allá de Generación E (que apoya a estudiantes con altos promedios académicos) y los alivios del Icetex, no se ha anunciado otra política pública que beneficie a las universidades privadas.

Pero también es cierto que existe una dificultad legal para ello, pues al tratarse de recursos públicos, estos no pueden ser entregados a una entidad de carácter privado tan fácilmente como con la entrega de un subsidio.

Por su parte, las universidades públicas, pertenecientes al Sistema Universitario Estatal (SUE), aseguran que, si bien el impacto en las matrículas no fue tan traumático y que la ‘matrícula cero’ ayudó a mantener a la población estudiantil, la pandemia sí afectó a sus ya precarias finanzas al incrementar los gastos por temas de adecuaciones en sus instalaciones, así como implementación de sistemas tecnológicos para las clases en casa.

Tomado de: El Tiempo

“Desde 2018 se puso presente el déficit de financiación de las universidades públicas con respecto a los costos de funcionamiento e inversión. Con los acuerdos de ese año se solventó un poco la situación, pero esos recursos fueron acordados por cuatro años. Es decir, el otro año desaparecen, y las universidades volverán a entrar en una grave crisis para el 2023, porque los gastos siempre crecen, y la caída de las matrículas no ayuda en eso”, explicó Leonardo Fabio Martínezrector de la Universidad Pedagógica y vicepresidente del SUE.

Cabe recordar que el Ministerio de Educación acordó el giro de $ 4,5 billones adicionales a las IES públicas durante 4 años (del 2019 al 2022), de los cuales ya giró alrededor de $ 2,9 billones y se espera que los $ 1,6 billones restantes se den en la vigencia de 2022. Pese a ello, el SUE señala que al terminarse estos recursos, la desfinanciación podrá sentirse de nuevo con fuerza, y más si se sigue con la tendencia de los últimos años en la reducción de estudiantes.

Expectativa por el 2021

Pese a ello, algunos sectores esperan que la situación sea más positiva de cara a las cifras de 2021, que si bien aún no están consolidadas, se espera que muestren algún tipo de freno en la tendencia a la baja en cuanto a la cobertura de la educación superior.

Esto debido, por un lado, al proceso de recuperación económica, así como a políticas que ya han mostrado ser eficaces en el caso de las universidades públicas tales como la ‘matrícula cero’, además del programa Generación E, en su componente Equidad, que otorga subsidios de matrícula y sostenimiento y con un mayor énfasis a estudiantes del sector oficial, lo que los analistas de la Javeriana consideran que estaría detrás de la menor caída en la matrícula de pregrados universitarios y el aumento en la matrícula de estudiantes en programas técnicos y tecnológicos.

En cuanto a instituciones privadas, como ya se mencionó, está el plan de alivios de Icetex y el programa Generación E en su componente de Excelencia, ambas políticas se aplicaron este año y fueron aprobadas para permanecer en el tiempo al ser incluidas en la ley de inversión social (reforma tributaria).

A eso se suman las iniciativas propias de las universidades, como destaca Óscar Domínguez, director ejecutivo de Ascún, quien asegura que sin estas acciones la cifra pudo haber sido mucho peor.

“Las universidades del país han tenido que hacer todo tipo de acciones y usar toda su creatividad con programas de atención a los estudiantes desde diferentes áreas como bienestar universitario, acompañamiento psicosocial, descuentos, planes de financiación, entre otros, para apoyar a sus estudiantes”, mencionó Domínguez.

Y agregó: “Al iniciar la pandemia habíamos hecho unas previsiones de deserción que en algunos casos superaban el 25 por ciento. No se llegó a esos niveles y eso fue gracias precisamente a todas estas estrategias, que implicaron un gran esfuerzo logístico, administrativo y financiero por parte de las instituciones de educación superior del país”.

Por su parte, Ricardo Rodríguez, experto en educación, se mostró optimista con respecto a una eventual recuperación este año.

“Se puede pensar que los números van a tender a una mejoría. Tenemos por un lado una ‘matrícula cero’ que debería frenar la caída de las matrículas en las universidades públicas. Y es que incluso hubo instituciones de este sector que, contrario a la tendencia, en 2020 ya mostraban un aumento en su número de estudiantes, como la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (Unad)”, explicó.

Y agregó: “El meollo será ver si esta recuperación también se verá reflejada en las instituciones privadas. El retorno a la presencialidad y la reactivación económica serían estímulos importantes. Además, no podemos dejar de lado una realidad que es difícil de medir pero no por ello no existe: que muchos estudiantes que tenían pensado ingresar a la educación superior en 2020 pudieron tomar la decisión de aplazar su ingreso para 2021 mientras pasaba la emergencia, y también están quienes aplazaron su semestre por las mismas razones y reanudaron sus estudios”.

MATEO CHACÓN ORDUZ 
Redacción Educación

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